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Mostrando entradas de marzo, 2020

65.- Coronas contaminadas.

En este sindiós, las coronas de princesa están contaminadas. Sin perro que me ladre, remedio a cambio de lágrimas  que no se ven en la distancia. Me salgo al balcón, pero está lleno. Tan complejo estar en guerra, que mi amor fluye y se conecta por Hangouts. Salvación, a veces,  por belleza. Otras, por desesperación. Al quedarme atrás, suenan sirenas. Cómo quisiera no despertar jamás  de este poema.

64.- Piensa en otra cosa.

Cuando vayan a rendirse las gotas de arena a la playa desierta, piensa en otra cosa. Pueden huir en las aguas deshechas, cayendo en picado los rayos de espaldas a la marea. Mientras, en la parte de atrás, esquivando las baldosas al andar, quedan días de verano todavía. Piensa en otra cosa cuando quieras beberte la piel del mar, discretamente mullida y tersa, de uno solo, pero esquivo, trago demasiado largo.

63.- Transparente.

Tal vez señor del aburrimiento, o sabio guardián del silencio. Ni transparente, ni ciego para interpretar eso que no se escucha, desde que las bocas hablan en mi nombre de viejas heridas. La respiración hecha,  echada está afuera del pulmón, ahora que los timbales de mi última oración reclaman el sentimiento profundo de mí en tu interior. Habrá que apostar todo lo demás al cinco y medio. En fin, es lo último que manifiesto, una proclama cobarde, desde que te quiero pero,  todavía no.