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Mostrando entradas de junio, 2019

50.- El último poema.

Profesoras dependientas atentas a la entrepierna, cuando dicen su nombre, mienten de veras. Nunca te esperan si no pasas del uno ochenta. No aliviará tu mirada jamás sus solateras. Saben dónde estarán las palomas mensajeras —sin salir de casa— que se tornan espectadoras curiosas de la tormenta. Desde al lado a observarte, cómo no van a cansarse de cuidarte el ciego que lleva mes y medio tratando de deshacer el entuerto, y que es ahora juez y parte  del último poema que, sin quererlo, he perpetrado.

49.- Un proyecto de futuro.

Se habían detenido las nubes del cielo, derrapando al doblez de estelas de algunos aviones, a descifrar  desde afuera el sonido de sus pasos contra los pulidos baldosines que  con esmero alguno habría puesto antes a sus pies. No hacía ni calor ni otra cosa, pero el volumen de su compra no era suficiente como para requerir del empaque de un carrito forjado en plástico. Quizás por eso, la anodina cajera del Mercadona había decidido emplumarle una de esas bolsas de papel, en las que parece que todo se va a ir pronto al garete para hilaridad insidiosa de aquellos que no fueron apabullados por la elocuencia fingida de la empleada. El caso es que caminaba insegura hacia la puerta, automática claro, esperando que aquella detectase su alma y se apartase consecuentemente a su paso. Ciertamente, estaba cansada. Le gustaba dormir hasta la hora de comer y sentía una felicidad profunda al concentrarse en su propia respiración tendida sobre la cama. Día tras día, la vida había hecho mella en ella

47.- Todo irá bien.

A la salida, las lágrimas por disimular la estela de gotas al canto de tu boca. Las ventanas mojadas, censurando a la clientela, me invitan a entrar para mudar de freguesia , como una orden de desahucio o alguna puerta entreabierta. Yo que sentía que apenas o todavía, se habrían acabado las madrugadas de amnesia persiguiendo agua de luna, mientras el sol levanta las persianas. Y, creo, van sesenta y seis desde que perdí la suma. Dicen que después todo irá bien. Mira, que no sé que si son más de diez, te llevas o dejas una.