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79.- Fiesta en la niebla.

Locamente prosaico el formato,

cabalgando contradicciones

en tono nostálgico.

El anhelo, Cantabria,

tu abrazo en mi tacto,

rebosa en el festejo de tu pelo largo.

Razón infalible,

como un lucero en la duda,

perdido en la noche

de tormenta madura.

Esta es la carta pedida

que se me ha ido de las manos.

Hay fiesta en la niebla

y la luz tensa apenas revienta

el cielo sobre mí, no importa tampoco

que esto lo entiendas,

aunque en convivencia parecían perfectas

las sombras que ya no vuelan.

Fuiste mi rincón favorito,

tan desnudo mi sosiego

si no cambian las preferencias

ni celebrando yo contigo

este día en la distancia,

mientras tú, adentro,

disfrutas de mi ausencia.

Entre tanto,

pierdo la armadura en un regate,

quebranto las pesadillas de esta espera rota,

la misiva se diluye

y mi alma ya no flota.

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