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1.- El mito de la caverna.

  Se nos ha instado a ver (al menos, a intentarlo) la película-documental llamada La educación prohibida. Someramente podría decirse que esta constituye un intento por presentar distintas propuestas educativas fundamentadas sobre la asunción de que la escuela ha de velar por el desarrollo individual de cada persona en la línea en la que se pronunciaba el informe Spens de 1937 en la Inglaterra de entreguerras:

  El plan de estudios [...] debe contemplarse más en términos de actividad y experiencia que en los de adquisición de conocimientos [...].

  El largometraje comienza con una voz en off que realiza una interpretación exotérica del célebre mito de la caverna al amparo que le otorga el previo aviso de no ser más que un recuerdo de una clase de filosofía [sic.], al tiempo que se intercalan imágenes que identifican a los distintos componentes de la alegoría con los propios de un aula. A saber:

  En una caverna se encontraban un grupo de hombres prisioneros de nacimiento [los alumnos] encadenados de forma tal que solo podían mirar hacia el fondo de la cueva [el encerado]. Una hoguera y figuras manipuladas por otros hombres proyectaban en esa pared todo tipo de sombras. Para los prisioneros las sombras eran la única referencia del mundo exterior. Esas sombras eran su mundo, su realidad. Uno de los prisioneros era liberado y se le permitía ver la realidad entera fuera la caverna. […] Posiblemente su reacción sería un fuerte temor a la realidad. Podría entender lo que era un árbol, el mar, el Sol... Asumamos que este hombre puede ver la realidad tal cual es y entender el gran engaño que era la caverna. El profesor nos explicó brevemente las interpretaciones del mito en relación al conocimiento, la ilusión, la realidad... y cómo posiblemente estemos dentro de una caverna que a su vez está dentro de otra. Pero no cabe duda de la necesidad de ese hombre libre de regresar y compartir al mundo lo que había visto.

   En primer lugar, debemos reparar en que lo que verdaderamente trata de plasmar el mito de la caverna es el engaño que encierran las sombras de las realidad, las creencias personales de cada individuo erigidas sobre la experiencia y la percepción. Asimismo, atendiendo a la primera parte del diálogo de Teeteto, Platón deja patente que percibir y conocer no son lo mismo. De este modo, el conocimiento adquirido por la percepción de las sombras no se trataría de un conocimiento infalible y estable mientras que la contemplación del mundo exterior representaría el pensamiento, el paso al mundo de las ideas, un mundo libre de error, un mundo al que se accede a través de la razón. Por lo tanto, la propuesta que se hace en la película-documental que estamos tratando no capta la esencia última de las enseñanzas platónicas pues, de acuerdo con ellas, el conocimiento se alcanzaría mediante una profunda reflexión, esto es, los alumnos accederían al mundo de las ideas más fácilmente si permaneciesen en el aula reflexionando.

  ¿Deben los alumnos permanecer en el aula? Pues no lo se y, en cualquier caso, no es lo que pretendo transmitir aquí. Sin embargo, si que es cierto que también se tergiversa la figura del morador de la caverna que es liberado. Por ejemplo, no se refleja que el encaminarse hacia al exterior resulta ser una ardua tarea pues se ha de recorrer una escarpada y áspera subida. Además, lo que ocurre no es que este tema a la realidad sino que sus ojos no estarían preparados para observar la luz del Sol. Llevado al terreno de las aulas, esto último podría interpretarse como que para poder alcanzar el conocimiento antes se ha de haber preparado la mente para ello pues, en otro caso, sería tanto como pretender que un párvulo indujese la teoría de la gravedad sin más que llevarle al parque en otoño a observar que las hojas se caen.


   Recientemente ha llegado a mi la noticia, antigua ya, de una profesora que había aprendido braille para poder enseñar a una niña que adolecía de ceguera (dejo el enlace abajo). No quiero sino insinuar si acaso esto no podría interpretarse como un descenso a la caverna por parte del profesor para ayudar a su alumno a salir de ella.

   Por supuesto que la escuela ha de renovarse y así también los docentes. Pero de una manera racional que atienda al sentido común, que sea progresiva y que, sobre todo, no caiga en el maniqueísmo de tachar de malo al modelo anterior. Al fin y al cabo, todos los  entrevistados tienen la capacidad de contemplar el paradigma educativo y de reflexionar al respecto de él, de realizar propuestas y de detectar deficiencias, de hacer metaeducación y todo ello proviniendo del sistema antiguo. Un sistema que, en cambio, ha propiciado el que pueda hablarse sin impedimento de educación "prohibida". De hecho, la película se distribuye libremente bajo la licencia Creative-Commons.


  Por último, me gustaría simplemente recordar el hecho de que el mito de la caverna finaliza con la muerte del hombre sabio a manos del resto de los esclavos.

  Muchas gracias por el tiempo dedicado a la lectura de estas líneas,
  Héctor Sanz.


http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-1509578 

Comentarios

  1. Hola Hector, esta muy bien explicado, y has aportado tus conocimientos y experiencia en filosofía y esta muy bien escrito. Estoy contigo que hay una necesidad de renovación en la educación, y que debe ser de forma paulatina. Saludos Rosmy

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    Respuestas
    1. Gracias por el cometario Rosmy.

      En realidad sería más propio hablar "innovación" en vez de "renovación". Pero eso ya para otra entrada... ;)

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